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FACTORES PSICOLOGICOS DE CRIMINLIDAD

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El modelo psicodinámico y la función mediadora del psicoanálisis entre la psicopatología y la psicología:

El modelo psicodinámico representa un puente o instrumento de comunicación entre el enfoque psiquiátrico y el psicológico. Permitió a los psicoanalistas elaborar un vocabulario e instrumental muy valioso para la propia comunicación de psiquiatras y psicólogos. Los psiquiatras adoptaron teorías psicoanalíticas construidas sobre la base de desajustes conductuales (psicosis, neurosis, etc.) Los psicólogos trataron de verificar experimentalmente procesos como los de represión y regresión.

 

A través del paralelismo establecido por el psicoanálisis entre el crimen y la neurosis, pudo aquel construir un entramado teórico capaz de explicar el comportamiento antisocial, por más que el crimen propiamente dicho no ocupara la atención de Freud.

 

Las concepciones psicoanalíticas han ejercido una poderosa influencia en la Criminología, probablemente muy superior a la del resto de teorías psicológicas y psiquiátricas. La criminología contempló y sigue contemplando con interés las sugestivas hipótesis del psicoanálisis, tanto en el plano etiológico – explicativo como en el terapéutico. El psicoanálisis, desde luego, no es una teoría de la criminalidad. Pero, sus elevadas cotas de abstracción y generalización, el propio discurso psicoanalítico, metafórico y enigmático, o la apelación a las fuerzas ocultas del inconciente y al pasado remoto del hombre en el momento de explicar la aparente irracionalidad del crimen, tal vez contribuyen a la fascinación que sus proposiciones despiertan.

 

Postulados del modelo psicodinámico. Particular referencia al psicoanálisis y teorías que lo integran.

El modelo psicodinámico o psicoanálisis tiene principios fundamentales como que: a) el determinismo psíquico: todo fenómeno psíquico se halla determinado por otro, b) pandinamismo psíquico: en la mente todas las cosas se sobreponen a otras que quedan reprimidas y que pueden surgir indirectamente en mecanismos de compensación c) tripartición de la personalidad: el “ello” ligado a lo biológico, el “yo” ligado a lo conciente, egoísta y lógico y el “super yo” que adecua al individuo a las normas morales sociales d) autocompensacion: lo reprimido no esta suprimido y vive en el subconciente o en el preconciente e) repetición: las conductas humanas tienden a repetirse.

 

Se trata de un modelo psicodinámico. Responde a un poderoso determinismo biológico.

 

*Concede un significado capital al instinto sexual, sustrato, motor y referencia obligada del comportamiento de todo individuo (pansexualismo). Su teoría psicosexual distingue cinco etapas en el desarrollo de la líbido que corresponden a otras zonas erógenas del cuerpo (oral, anal, fálica, de latencia, genital); desarrollo que determinará el del psiquismo y la personalidad del individuo. El marco psicopatológico queda encuadrado en los conflictos infantiles que, situados en alguna de las etapas del desarrollo de la líbido, se manifiestan durante la edad adulta a partir de procesos inconscientes. Los traumas acaecidos durante ésta última son meros catalizadores de los conflictos en bases tempranas de la vida.

 

*La división topográfica del psiquismo en tres partes (conciente, preconsciente e inconciente) acentúa la trascendencia etiológica e interpretativa de ésta última. La conducta humana “consciente” tiene un significado “simbólico” y profundo, como reflejo del inconsciente.

 

El único método que permite captar el significado real de la acción humana es el método introspectivo.

 

*El modelo psicoanalítico distingue tres instancias mentales: el ello, el yo y el súper – yo (aparato intrapsíquico). El correcto equilibrio de las mismas asegura la estabilidad psíquica del individuo, sus desajustes o disfunciones (vg., ausencia de “súper – yo” o fragilidad del “yo”), las diversas patologías de aquella (vg., neurosis).

 

Conflicto mental – represión (neurosis) y delito como respuesta simbólica o comportamiento sustitutivo, son los tres eslabones del proceso dinámico básico que esgrime el psicoanálisis.

 

El conflicto mental que se produce entre la estructura primaria del individuo (líbido) y los requerimientos a la conformidad (moralidad convencional) de la comunidad – o entre los tres niveles del psiquismo de aquel: el yo, el ello, y el súper – yo – Reprime en el inconsciente impulsos y complejos del individuo. Estos tratan de aflorar al mundo consiente, venciendo el obstáculo del censor que les retenía allí, de modo que todos los actos, incluidos los delictivos, son respuestas sustitutivas o comportamientos simbólicos que directa o indirectamente expresan la realidad del inconsciente, las ideas, tendencias y sentimientos reprimidos.

 

Desde un punto de vista terapéutico, el psicoanálisis pretende hacer consciente lo inconsciente, de modo progresivo. De las diversas formas en que éste puede desvelarse (actos fallidos, sueños, etc.), utiliza clínicamente las pruebas proyectivas, el análisis de los sueños y las técnicas de las asociaciones libres. La acción curativa exige que el paciente traslade al analista sentimientos y reacciones acordes con el modelo elegido (proceso de transferencia).

   

El pensamiento de Freud

Mediante el psicoanálisis de Freud, se explica que ciertos comportamientos delictivos son derivados de sentimientos de culpa y autocastigo y/o el complejo de Edipo. Esto se da a través de un estudio realizado a un delincuente reincidente, quien solamente después de delinquir, en el castigo, lograba sentirse absuelto de culpa. Descubrió en este individuo factores como neurosis infantil, sentimiento de culpabilidad, angustia y auto castigo.

Neurólogo y psiquiatra nacido en Freiburg (Moravia), pero vivió casi toda su vida en Viena. FREUD apenas se ocupó del crimen. Relaciona ciertos comportamientos delictivos con un poderoso sentimiento de culpa ( sense of guilt); sentimiento inconsciente derivado del  complejo de Edipo, que precedería y explicaría la propia comisión del hecho criminal (causa del delito y no como resultado del delito).  El pensamiento de FREUD tiene gran interés parala Criminología porque aborda aspectos y dimensiones del hecho delictivo con nuevas dimensiones

 

El pansexualismo freudiano y sus implicaciones.

Según Freud, todo acto delictivo tiene una connotación sexual. La libido es la energía vital primaria del hombre, motor y referencia de su comportamiento. Hay dos instintos que se contraponen: una fuerza positiva (básicamente sexual) que es el EROS y una fuerza negativa el TANATOS instinto de muerte y destrucción. Vemos una agresividad innata del individuo que ofrece una hipótesis a sus manifestaciones delictivas violentas.

Para FREUD como todo acto humano el delictivo también tiene un sustrato y connotación sexual profunda.  La libido constituye la energía vital primaria del hombre, motor y referencia obligada de su comportamiento. Pugnan en el individuo dos instintos contrapuestos que polarizan su existencia: una fuerza positiva, básicamente sexual (el eros).y una fuerza negativa, de destrucción (tánatos o instinto de muerte). La teoría freudiana de la destructividad o agresividad innata del individuo  instinto de agresión), ofrece una sugestiva hipótesis explicativa de determinadas manifestaciones delictivas  violentas

 

Fases del desarrollo de la libido

Según FREUD, la personalidad del individuo sigue una evolución paralela a la del instinto sexual. Hasta el punto de que la libido se va localizando progresivamente en diversas partes del cuerpo humano (zona erógenas) haciendo de éstas, durante cada fase, el centro de interés del hombre. FREUD distingue cinco fases o etapas de desarrollo: la oral, la anal, la fálica, la de latencia y la genital.

  1. LA FASE ORAL HASTA LOS 18 MESES.

Durante esta etapa el foco de satisfacción está en la boca y también se da cuando exploran su entorno (como muchos bebes quieren llevar cosas a la boca). En esta etapa se domina el “ello” ya que él bebe no es consciente de sí mismo, su “yo” y su “súper yo” no están totalmente desarrollados y sus acciones se basan en el placer. El “yo” está bajo formación, se va dando cuenta que siente dolor, los límites de su cuerpo, de que su cuerpo es diferente al mundo exterior. Aprende que conductas específicas pueden satisfacer distintas necesidades. Por ejemplo, el niño cuando nace los primeros dos meses no deja de llorar y luego llora para comer. Luego viene el destete, que le produce la sensación de que no todo está bajo su control y le da más conciencia de sí mismo. Esta etapa conduce a la formación de la independencia, si el niño logra excesiva satisfacción este no aprenderá que no todo está bajo su control y si se da lo opuesto una excesiva insatisfacción: el niño se vuelve pasivo porque sin depender de su conducta o no, la satisfacción no llega.

La fijación a esta fase puede dar como resultado pasividad, credulidad, inmadurez y una personalidad fácil de manipular. Los individuos cuya evolución sexual se detuvo en la etapa oral, sería propensos a delitos de expresión verbal (injurias, difamación, etc.) y a conductas como el alcoholismo (la boca es el centro del placer en este fase inicial del desarrollo de la libido).

  1. LA ANAL HASTA LOS 3 AÑOS.

En la etapa anal del desarrollo psicosexual, mueve desde el tracto digestivo superior al final inferior y el ano. Durante la misma la formación del Yo continúa. La experiencia más importante durante esta etapa es el entrenamiento en la higiene personal. Da como resultado un conflicto entre el Ello, que demanda satisfacción inmediata de las pulsiones que involucran la evacuación y las actividades relacionadas con ella (como el manipular las heces) y las demandas de los padres. La resolución de este conflicto puede ser gradual y no traumático, o intenso y tormentoso, dependiendo de los métodos que los padres usen para manejar la situación. La solución ideal vendría si el niño trata de regularse y los padres son moderados, para que el niño pueda aprender la importancia de la limpieza y el orden gradualmente, los cuales dan lugar a una persona adulta controlada. Si los padres ponen demasiado énfasis en la higiene personal mientras el niño decide acomodarse a ésta, se puede dar lugar al desarrollo de un comportamiento compulsivo, extendiéndose a lo concerniente con el orden y la pulcritud. Por otra parte, si el niño decide prestar atención a las demandas de su Ello y los padres acceden a esto, el niño probablemente desarrolle una personalidad tendiente al desorden e indulgente para consigo mismo. Si los padres reaccionan, el infante debe cumplir, pero desarrollará un débil sentimiento de sí, ya que los padres son los que controlan la situación, no su propio Yo.

Retención anal: Obsesión con la organización y pulcritud excesiva. Expulsividad anal: Imprudencia, negligencia, rebeldía, desorganización, coprofilia Los que se fijaron en el estadio anal, lo serían a delitos contra el patrimonio (la facilidad con que el ladrón gasta lo que consiguió fácilmente se equipara al placer que obtiene el niño al defecar).

  1. LA FÁLICA HASTA LOS 6 AÑOS.

El conflicto más importante de esta etapa es el llamado complejo de Edipo, nombre derivado de Edipo, quien asesinó a su padre e involuntariamente durmió con su madre. Freud usa el término Edipo para ambos sexos pero otros analistas propusieron un variante femenina denominada “Complejo de Electra“. En un comienzo, para ambos sexos la primera fuente de cuidados (al menos en la mayoría de las sociedades) y satisfacciones es la madre. A medida de que los niños se desarrollan, sin embargo, comienza a formarse una identidad sexual y la dinámica para varones y niñas se altera. Para ambos sexos, los padres devienen el foco de su energía pulsional

Si el conflicto no es resuelto, una fijación a esta fase dará lugar a mujeres adultas que se esfuerzan por superar a los hombres, si tiene sentimientos insoportables de devastación debido a la falta de pene, lo harán siendo seductoras y coqueteando, o sino serán sumisas y con baja autoestima. Por otro lado, los hombres pueden presentar excesiva ambición y vanidad. En general, el Complejo de Edipo es muy importante para el desarrollo del Superyó ya que a través de la identificación con uno de los padres, la moralidad es internalizada y la conformidad a las reglas ya no es producto del miedo al castigo. Una pobre identificación con el sexo opuesto puede desembocar en imprudencia y aún inmoralidad.

Los sujetos fálicos tienden a la comisión de delitos sexuales (incesto, violación, etc.) porque no son capaces de orientar su capacidad sexual a la reproducción (etapa genital), sino al placer propio.

  1. LA DE LATENCIA HASTA LOS 12 AÑOS.

La pubertad y supone una atenuación del impulso sexual correlativo al desarrollo de las normas morales llamadas a neutralizar los instintos primarios. El período de latencia está caracterizado por una solidificación de los hábitos que el niño desarrolló en sus anteriores etapas. A pesar de que el Conflicto de Edipo se resuelva (o no), las pulsiones del Ello no son accesibles para el Yo durante esta etapa, ya que han sido reprimidas durante la etapa fálica. A raíz de esto las pulsiones son vistas como inactivas y escondidas (latentes), y la satisfacción que el niño recibe no es tan inmediata como lo era en las tres etapas previas. Ahora el placer está más relacionado con el proceso secundario. La energía pulsional es re direccionada a nuevas actividades, principalmente en relación a la escuela, hobbies y amigos. De todos modos, pueden presentarse algunos problemas durante esta fase y ocurren si se lleva a cabo una inadecuada represión del Conflicto de Edipo o si al Yo le cuesta re direccionar las pulsiones hacia actividades aceptadas por el entorno social

  1. LA GENITAL EN LA PUBERTAD.

Significa la plenitud sexual del individuo. Éste encuentra en la pareja su realización máxima, así como la posibilidad de superar todos los complejos anteriores. La quinta y última etapa del desarrollo psicosexual es la fase genital, la cual se prolonga desde la pubertad (doce años aproximadamente) en adelante. En realidad continúa hasta que el desarrollo culmina, que idealmente es a los dieciocho años cuando comienza la edad adulta. Esta fase representa la mayor parte de la vida, y la tarea básica para que se constituya la individualidad es el desapego a los padres. También es el momento en que se producen los intentos individuales para resolver cuestiones de la temprana niñez. En esta fase el foco está puesto nuevamente en los genitales, como en la fálica, pero esta vez la energía es expresada desde la sexualidad adulta. Otra diferencia crucial entre estas dos etapas es que, mientras en la fálica la gratificación está relacionada con la satisfacción de las pulsiones primarias, en ésta, el Yo está ya bien desarrollado y utiliza el proceso secundario, que le permite una satisfacción simbólica. Ésta última incluye el establecimiento de relaciones amorosas y la posibilidad de formar una familia. También se aceptan las responsabilidades asociadas con la adultez.

 

Según la teoría psicoanalítica, problemas o disfunciones en el curso natural de las cinco etapas del desarrollo de la libido determinarían la fijación del individuo en una fase o estadio anterior, bien por frustración bien por exceso de gratificación, con la consiguiente traducción psicopatológica en su vida adulta.

 

El complejo de Edipo, neurosis y complejo de culpa. 

En la teoría psicoanalítica, el complejo de Edipo ocupa un lugar estelar por su estrecha relación con la neurosis y el sentimiento de culpa.

Edipo, sin saberlo, da muerte a su padre y se casa con su propia madre. FREUD dice que durante la etapa fálica el niño experimenta una atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto, unido a un sentimiento de odio hacia su mismo sexo. Dicha tendencia incestuosa debe superarse satisfactoriamente mediante un proceso de identificación y sublimación, pues, en otro caso, produce graves disfunciones en la estructuración de la personalidad, llegando a generar un complejo de culpa criminógeno.

Muchos delincuentes jóvenes lo son, según FREUD, porque no han resuelto su problema edípico. El individuo que no fue capaz de superar éste, experimenta una necesidad de castigo con la que persigue también inconscientemente un alivio psíquico de su complejo de Edipo por el odio a la figura paterna.  El sentimiento de culpa induce al individuo a buscar la pena, porque la necesita. No tiene que “matar” al padre, ya que muchos comportamientos delictivos, por su contenido simbólico, expresan dicho odio a aquél y deben interpretarse como “sustitutivos” del mismo.  Porque el culpable busca el castigo inconscientemente también comete errores en la ejecución del crimen, deja pistas a la autoridad para que puedan descubrirle, siente la necesidad incontenible de regresar al lugar donde llevó a cabo aquél, y por último, confiesa su culpa.

 

La teoría del inconsciente: el determinismo freudiano y las simbolizaciones. 

La aportación más significativa de FREUD reside en la trascendencia que atribuye al inconsciente en su famosa división topográfica del psiquismo (preconsciente, consciente, inconsciente), así como en el descubrimiento del aparato intra psíquico y sus tres instancias- yo, ello, súper- yo – (división dinámica)

 

FREUD potencia al máximo la función del inconsciente en proceso mental. El inconsciente es la parte trascendental del psiquismo humano: la parte sumergida, invisible del iceberg que configura al sector más poderoso de nuestra mente.  El inconsciente no es visible pero existe: almacena todas aquellas vivencias junto al pensamiento. Es una instancia a la cual la conciencia no tiene acceso, pero que se le revela en una serie de formaciones como los sueños, los lapsus, los chistes, los juegos de palabras, los actos fallidos y en los síntomas. El inconsciente, según Freud, tiene la particularidad de ser a la vez interno al sujeto (y a su consciencia) y exterior a toda forma de dominio por el pensamiento consciente. Constituye un conjunto de fuerzas reprimidas y recónditas que gobiernan los pensamientos emociones y acciones conscientes del hombre. Contiene nuestro impulsos instintivos y recuerdos reprimidos, experiencias traumáticas de la niñez que han permanecidos ocultas, desconocidas y olvidadas.

Al preconsciente pertenece lo que, aun siendo todavía no consciente, puede traerse al mundo de lo consciente) el inconsciente

La acentuación del inconsciente implica en el plano filosófico, un determinismo radica; en el criminológico, la tesis de que todo delito tiene alguna motivación profunda, oculta para el propio actor, inconsciente. Filosóficamente, la trascendencia que FREUD atribuye a las fuerzas inconscientes convierte al individuo en mero instrumento, símbolo o reflejo de las mismas. Contradice así la concepción clásica del libre albedrío.

Freud define el inconsciente de una manera completamente original que ya no es simplemente lo opuesto al consciente: El inconsciente freudiano es un sistema psíquico que tiene contenidos y que posee mecanismos que se pueden describir como específicamente inconscientes. Es un sistema que se rige por leyes y posee una economía de energía que le son propias.

Junto al consciente había que concebir dos tipos de inconsciente, ambos inconscientes en el sentido descriptivo, pero muy distintos en cuanto a su dinámica y al devenir de sus contenidos: los del inconsciente propiamente dicho no podían llegar nunca a la conciencia, mientras que los contenidos del otro, denominado por tal razón preconsciente, alcanzaban la conciencia en ciertas condiciones, sobre todo después de pasar el control de una forma de censura. Al preconsciente pertenece lo que, aun siendo todavía no consciente, puede traerse al mundo de lo consciente) el inconsciente

Filosóficamente, la acentuación del inconsciente implica en el plano filosófico, un determinismo: todo delito tiene alguna motivación profunda, oculta para el propio actor, inconsciente

Criminológicamente, parece resolver el problema de los crímenes absurdos, sin motivos, irracionales; e incluso ofrece nueva vías de interpretación al significado genuino de muchos delitos. La clave se halla en el inconsciente del actor que se expresa de forma indirecta y simbólica.

 

La vida diaria, según FREUD, ofrece un caudal inagotable de síntomas de cuanto acontece en el inconsciente. Los actos fallidos o los sueños abren pasos así a una sutil red de simbolizaciones de alto valor interpretativo y terapéutico. El comportamiento criminal es también un comportamiento pleno de sentido, de significado. Falsificar la firma del padre, para FREUD por ejemplo representa la exteriorización de un deseo parricida inconsciente; cometer un robo en casa habitada, la de un acto incestuoso con la propia madre, etc.

 

División dinámica de la personalidad: FREUD  distingue 3 instancias mentales: el ello, el yo y el súper yo.

 

El ello es la estructura básica y primaria: integra todo los componentes naturales e involuntarios de la vida del individuo: fundamentalmente, sus impulsos o instintos, sexuales y agresivos (Aunque no solo los biológico ya que también los deseos reprimidos intervienes en su formación). El ello se rige por el principio del placer y constituye una estructura originaria, esto es: al nacer somos puro ello. Para la doctrina sicoanalítica, el hombre es, por naturaleza un ser anti social, egoísta insolidario. Sector biológico.

 

El yo: El yo se rige por el principio de realidad y su actividad pude ser consciente (percepción, procesos intelectuales, etc.), preconsciente e inconsciente (mecanismos de defensa). Se desarrolla por diferenciación del aparato síquico en su contacto con la realidad externa. Se sitúa entre las demandas del ello y la realidad exterior intentando satisfacer las exigencias del mismo, pero asegurando la estabilidad del individuo. Desempeña una función mediadora como intermediario entre el ello y el medio. Sector Consciente.

 

El súper yo: es una formación que se desprende del yo (durante la represión del Edipo) introyectando la figura paterna. Capitaliza los valores morales inducidos socialmente a través de la identificación con los padres. Sede de las fuerzas represivas que generan auto crítica y culpabilidad (censor), actúa sobre el yo para que este inhiba los deseos más intolerables. El súper yo se rige por el principio del deber. Normas morales y sociales.

 

El equilibrio de estas tres instancias asegura la estabilidad psíquica del individuo, sus disfunciones, desajustes o faltas de sincronización y armonía, los diversos procesos patológicos. Es lógico, por ello, que la doctrina psicoanalítica utilice como hipótesis explicativa del delito la ausencia de súper- yo o bien de una mala estructuración del “yo”, incapaz de controlar las fuerzas instintivas del “ello” y las exigencias sociales del “super-yo”(neurosis).

La estructura dinámica del psiquismo conduce al concepto de neurosis, fundamental en la teoría psicoanalítica; esto es, la afección psicógena cuyos síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus raíces en la historia infantil del sujeto y constituyen compromisos entre el deseo y la defensa.

La neurosis implica un grave desequilibrio en la interrelación de las tres instancias de la personalidad, en virtud de la cual una determinada tendencia es reprimida y fijada en el inconsciente- en lugar de acceder al mundo consciente- por razón de un acontecimiento natural o traumático que el individuo experimentó de forma muy intensa. Al no evolucionar su inconsciente, se produce una regresión al pasado. La neurosis presupone un conflicto interno anclado en el pretérito. Los síntomas neuróticos responden al intento fallido del “yo” de conciliar los requerimientos contrapuestos del “ello” y del “súper-yo”. Son, pues, fórmulas de compromiso entre el “impulso” y la “defensa”.

FREUD estableció un claro paralelismo entre neurosis y criminalidad, por entender que tanto el comportamiento del neurótico como el del delincuente responden a unos mismos procesos, a claves psicoanalíticas.

 

TEORÍAS CONDUCTISTAS Y TEORÍAS DEL APRENDIZAJE:

                       

Modelo biológico-conductuales; el modelo de condicionamiento de Eysenck.

Modelos biológicos-conductuales Un primer grupo de modelos explicativos del comportamiento criminal refieren éste a la socialización del individuo y dicha socialización a procesos de condicionamiento. La razón es obvia: la mayor parte de los hechos delictivos constituyen conductas adquisitivas para las que no se requieren especiales técnicas ni habilidades. Por lo que, desde un punto de vista etiológico, no importa saber cómo se aprendieron los hábitos criminales, sino por qué algunos individuos no inhiben ciertas conductas socialmente prohibidas, mientras el resto de los ciudadanos aprenden a evitarlas. El comportamiento delictivo, pues, parece derivar entonces de fallos o deficiencias en el condicionamiento del proceso de socialización.

 

El modelo de condicionamiento de Eysenck: Socialización y proceso de condicionamiento

Según EYSENCK, el comportamiento social se adquiere a través de un proceso de condicionamiento cuyo resultado final depende, básicamente, de tres variables: la condicionabilidad de cada individuo, el grado de condicionamiento y el modelo de éste.

Su tesis postula que existen las dimensiones introversión – extraversión y normalidad o estabilidad en cada persona, sobre bases biológicas o genéticas que conjuntamente con el condicionamiento determinan la personalidad comportamental.

*Los extravertidos desarrollan rápidamente la inhibición, muestran alto grado de inhibición y la eliminan lentamente. En cuanto a la excitación, los extravertidos la desarrollan con más lentitud y debilidad. Los extravertidos por se  mas inhibidos durante el proceso de condicionamiento, resultan más difíciles de condicionar.

*Los introvertidos en cambio desarrollan la inhibición más despacio y en  menor grado y la eliminan con mayor rapidez. En cuanto a la excitación los introvertidos la desarrollan con mayor rapidez e intensidad.  Los introvertidos se condicionan mucho mejor.

Vemos que a mayor introversión, mayor condicionabilidad. Por eso las personas extrovertidas – peor condicionadas – que la población general, serían los delincuentes. Las personas que cometen delitos y otros actos anti sociales serán generalmente más extrovertidos que los que se abstienen a realizar estos actos. El modelo de condicionamiento de EYSENCK reconoce que la conducta criminal se halla fuertemente influenciada por factores genéticos, como lo están, también, otras variables de la personalidad. Pero el proceso de socialización – y el defectuoso condicionamiento del individuo- desempeña un papel decisivo en la génesis de la conducta delictiva. La calidad de los condicionamientos, el propio grado de condicionabilidad del individuo y las técnicas de educación empleadas con el mismo explican que unos inhiban los comportamientos delictivos y otros no

 

*Plantea que precisamente los psicópatas y ciertos delincuentes, se caracterizan por el predominio de las dimensiones extraversión – emotividad (neuroticismo) extremas y en los que debido al predominio de la inhibición en el proceso de condicionamiento social es también más difícil.

 

El modelo de Perez Sanchez:

Parte de una revisión critica  la teoría de Eysenck. El hecho de que tanto a variable “P” psicoticismo, como la variable “E” extraversión, guarden una estrecha relación con la conducta antisocial según demuestran numerosas investigaciones sugiere la búsqueda de lo que puedan tener en común uno y otros rasgo de la personalidad.

PEREZ SANCHEZ llega a la conclusión de que la “necesidad de estimulación” es dato común que explica la relación de las variables E y P con la delincuencia: una acusada necesidad de estimulación sería elemento esencial en la génesis de la conducta antisocial.

Si buscarnos aspectos comunes en las variables que aparecen relacionadas con el delito, encontraríamos que los sujetos con alta extraversión y/o con alto psicoticismo serian unas personas impulsivas, arriesgadas y con una fuerte necesidad de estimulación necesaria para conseguir una ejecución óptima en su vida cotidiana. Pensamos que los citados fenómenos pudieron ser el centro, la parte fundamental que explicara la relación de las variables E y .P. con la delincuen­cia.

Según esto, las personas con gran necesidad de estimulación para conseguir un rendimiento óptimo debido a un bajo nivel de activación cortical,  probablemente serían las más propensas a las conductas antisociales que impliquen estimulación. Por ello —siempre a juicio de PEREZ SANCHEZ— se ha podido detectar en todo tipo de personalidades antisociales (tanto en psicópatas como en drogadictos o en individuos considerados normales) una significativa necesidad de estimulación (hambre de estímulos). Necesidad, por otra parte, más acusada en el varón, que en la mujer (en esta, las puntuaciones de las otras variables relacionadas con la necesidad de estimulación y la conducta  antisocial P y E, son también menores que las del varón, como sus índices de criminalidad.

 

El modelo socio – biológico de Jeffery.

JEFFERY parte de la hipótesis de que el comportamiento delictivo, como cualquier otro comportamiento, se aprende. De hecho, el autor asume un modelo conductista skinneriano que rechaza la introspección como método de examinar la conducta y llevar a cabo las oportunas inferencias. Pero el modelo de aprendizaje de JEFFERY tiene un importante componente biológico- genético: es un modelo bio social. A su juicio, el código biológico traza importantes diferencias entre unos individuos y otros en orden a la capacidad de aprender en un ambiente dado.

El modelo de aprendizaje de JEFFERY descansa en el principio del aprendizaje operante (desarrollado por skinner). La conducta operante es toda aquella conducta aprendida que opera sobre el medio externo, que lo cambia o afecta.

El condicionamiento operante es un proceso de ejercer control sobre la conducta de un organismo por medio de la aplicación de refuerzo, diferenciándose del condicionamiento respondiente llamado clásico.

Un refuerzo puede ser positivo como una variedad de estímulo gratificante y agradable y el deseo de repetir esa conducta. El refuerzo negativo se define como un estímulo desagradable, cuya supresión o retiro después de la conducta emitida, intensifica o aumenta dicha conducta.

El comportamiento criminal constituye una conducta “reforzada” (tanto por un refuerzo positivo como negativo, una respuesta operante, mantenida por sus consecuencias, de acuerdo con una compleja fórmula (código genético del individuo, experiencia personal del mismo, condiciones biológicas y ambientales, anticipación por aquél de las consecuencias futuras presumiblemente derivadas de sus actos, etc.).

 

Modelos Socio – Conductuales: Bandura.

Su teoría incorpora aspectos del aprendizaje cognitivo y conductual. El aprendizaje conductual presupone que el entorno de las personas causa que éstas se comporten de una manera determinada. El aprendizaje cognitivo presupone que los factores psicológicos son importantes influencias en las conductas de las personas. El aprendizaje social sugiere que una combinación de factores del entorno (sociales) y psicológicos influyen en la conducta.

La teoría del aprendizaje social señala tres requisitos para que las personas aprendan y modelen su comportamiento: retención (recordar lo que uno ha observado), reproducción (habilidad de reproducir la conducta) y motivación (una buena razón) para querer adoptar esa conducta.

Sostiene que las personas no nacen con repertorios pre fabricados de conducta agresiva, deben aprenderlos de una u otra manera. Las personas pueden adquirir estilos agresivos por observación o por experiencia directa. Los factores biológicos y los psicológicos pueden predisponer al individuo, pero la activación definitiva de las tendencias criminales, violentas, se debe al entorno social, ambiental

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Written by Adonisbv

enero 14, 2012 a 1:48 pm

Publicado en Criminología !!

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